Siempre es un día normal, despiertas, comienzas a vivir sin pensar que pronto partirás.
Disfrutas de hacer las cosas que forman parte de tu rutina y las improvisaciones que fluyeron hoy.
Todo parece tan normal, sonríes, te enojas, de momento estás triste, luego algo te contenta y así van pasando tus horas, sin pensar que pronto no estarás.
Recuerdas el día anterior y memorias de tiempos atrás, donde ocurrieron aquellas cosas que marcaron tu andar; todo parece normal, compartes con tu familia, intercambias chistes con amigos, no hay nada especial, es un día normal y no sabes que pronto te alejarás.
Todo marcha como siempre, estudias, trabajas, comes, te cansas, haces algo que tenías que hacer ayer pero olvidaste realizar; importante recalcar que amas como siempre a tu gran amor, estando contigo o no, siendo un deseo o una realidad, pero lo amas, no sabes que pronto el te amará y tu ya no lo sentirás.
Ya ha avanzado tu día, como cada día que has vivido, esperando llegar a tu casa para recostarte, dormir y descansar.
Sucede algo diferente, un amigo, al que siempre has amado en silencio, que tiene tiempo sin verte te invita a cenar, tu lo consideras, lo piensas y le dices que si, en que sitio se verán.
Estás tan emocionada, Te preparas para la cena, buen vestido, nuevo perfume, maquillaje y zapatos para resaltar. Una llamada impactante, estás desconcertada de escucharle y te matan las ganas de ver a tu amigo.
Te montas en el taxi, haces una oración rápida para que el carro marche bien, sólo a minutos de verte con tu amigo, un camión se atravesó en tu destino, UN GOLPE FUERTE en el auto que tu abordas, ya los sonidos se tornan lejanos a tu oído, el taxista balbucea:
- perdón señorita, no fui yo..
tu casi no escuchas su voz, ahora estás preocupada pues no llegarás a la cita, tu amigo te espera y tu quedarás impuntual.
Ahora todo se enreda, se confunde rápidamente en tu mente, tu familia, tu trabajo, tus amigos, todos tus compromisos. YA NADA IMPORTARÁ TE ESTÁS MURIENDO NADA SERÁ IGUAL... Un poco aturdida, no sabes que más pensar, te duele todo el cuerpo, el alma hasta sangrar.
Con tus ojos entreabiertos ves la luz que todos dicen al final, ahora tienes miedo pues sabes que ya vienen por ti y no te pudiste despedir. Esperas a Jesús para que te lleve al cielo. PERO... un momento.. Jesús no viene solo Piensas:
- ¿Por qué Jesús necesita de un acompañante para venir por mi? No es lo que imaginabas, reconoces ese caminar, reconoces ese físico, no lo puedes creer, tu corazón al 100% se acelera y ellos más se acercan.
Ya sabes quien es, es tu amigo aquel que tenías tiempo sin ver. Le preguntas:
¿qué tienes? ¿Por qué estas vestido de blanco? ¿Por qué vienes con Jesús por mi?
Tu amigo responde:
- Yo venía en viaje a nuestra cita, maneja a nuestro sitio de encuentro, de repente un camión perdió el control, vi cuando el camión se iba descarrilando del canal y para esquivarlo volteé todo lo que pude el auto, tanto que choqué con la protección del camino, el impacto del carro con ella la destrozó y me hizo caer por un barranco, ahora estoy aquí, he venido por ti a la hora que acordamos para cenar. Mira quien nos acompañará en la cena, el mismo Jesús, quien primero me sacó del auto y me dijo:
- ¿quieres vivir? y yo le dije:
- ¿ Qué me deparará esta nueva vida?
Jesús me respondió:
- No será nada fácil, sufrirás mucho pues tu amiga amada, la mujer a quien siempre amaste está muriendo en este momento en otro auto
ESPERA ESPERA interrumpí de inmediato a Jesús y le dije:
- Si ella no vivirá yo tampoco quiero estar aquí, llévame con ella por favor, hemos quedado de cenar. pensaba decirle lo mucho que la he pensado, todo lo que la he extrañado por años y amado en silencio, pero ya no pude más Jesús y hoy se lo iba a confesar..
luego Jesús me dijo: - En marcha que los tres haremos un viaje largo hermoso y eterno, y yo los acompañaré a cenar.
Tu ahora sin palabras, intentas sacar un poco, no sabes que decir, estás tan feliz, es el amor de tu vida, prefirió morir para estar contigo que seguir en la vida.
Le dices:
- Cuanto he esperado este momento de poder encontrarme contigo, y decirte que nunca te olvidé, nunca dejé de pensarte, y mi corazón se destruía cada día que pasaba viviendo lejos de ti. Ahora sé que seré realmente feliz.
En ese momento Jesús les dijo:
- Ya es hora de partir. ......Y yo desperté.